miércoles, diciembre 06, 2006

LA CEREMONIA

A veces era la lluvia, el silencio, el denso ritmo de una tarde sin nadie. Una risa a lo lejos, tal vez, la sensación de una caricia dada hace mucho.
Entonces era hora de la ceremonia: cerrar las cortinas, prender un par de velas, abrir la caja de madera y sacar las fojas de papel cuidadosamente preservadas.
Ven a mí, te invoco
Querida, decía el fantasma, amor mío, deseada, te extraño tanto, que quisiera estar entre tus brazos, pero sólo puedo pensar en ti y mandarte esta carta…

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