jueves, noviembre 30, 2006

LUZ

En medio de la carretera oscura, los faros se encienden de pronto, como si una bestia de ojos brillantes levantara la cabeza. Demasiado brillantes, demasiado cerca. De pie en medio del camino sé que no hay tiempo para saltar a un lado, que el escape es imposible. Empiezo un grito que se confunde con el claxon del automóvil. Ambos gritamos mientras ocurre el contacto.
No hay dolor, no soy apartado a un lado como si no pesara, mis ropas no se desgarran en el asfalto, ni mi sangre llena el camino. Es como si el auto me atravesara, como si algo insustancial pasara a través de mí. Miro las luces rojas alejarse.
El mundo se ha partido en dos. No es posible haber sobrevivido. Lo sé. Lo comprendo. Algo increíble ha sucedido.
¿Un fantasma?
¿Un auto fantasma recorriendo los caminos?
¿O un fantasma en medio del camino que no comprende?
Me quedo aquí, en la carretera, aguardando. El próximo auto que venga tendrá la respuesta.

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