sábado, noviembre 25, 2006

HAY HISTORIAS

Oscuridad, calor, luces tambaleantes, el sudor agrio del miedo, del aire casi viciado. Silencio. El ruido de palas y picos, de manos aferrando las rocas, pero en silencio. Porque cualquier ruido puede desencadenar el desastre, ocultar las lejanas voces de los trabajadores atrapados.
La explosión podría repetirse en cualquier momento.
Los hombres trabajaban sin saber que hay historias de fantasmas que nadie cuenta.
Voces muertas la de los mineros pidiendo ayuda al otro lado del derrumbe.
Manos muertas las que tratan de llegar a ellos.

2 comentarios:

Alberto Chimal dijo...

José Luis, un abrazo virtual. Espero que podamos vernos pronto. La novela que leíste en embrión se acerca a nacer... :)

José Luis Zárate dijo...

Guau. Perfecto. TENGO que leerla (asi me entero en que acaba :))

Saludotes
z