miércoles, noviembre 15, 2006

DISTRACCIÓN

Los sabios se lo dijeron: Sangre, ayuno, mortificación: son algunos modos para llamar al fantasma. Abandono de uno mismo, olvido de la carne y sus necesidades, sólo así se puede entrar en contacto con el mundo inmaterial. ¿Qué es el hambre o la sed, más que placeres que buscan doblegar la voluntad? ¿Qué la sangre que escapa interminablemente, más que una distracción?
No es de extrañar, entonces, que el primer fantasma que contactó fue a él mismo.

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