miércoles, agosto 16, 2006

taH pagh taHbe'. DaH mu'tlheghvam vIqelnIS


Lo malo de esta vida es que, cuando llegamos, la paquetería ya estaba instalada.
Eso no quiere decir que aceptemos windows sin rechistar, sin imaginarnos otros entornos.
Por ejemplo: los idiomas. Tan usados, tan sociales, tan firmemente establecidos y que pueden ser modificados en formas tan sencillas. Una frase tonta en una película puede modificar conceptos, un término técnico, el roce con otras lenguas.
Hay quien le gusta imaginar nuevos idiomas no más por el gusto de que nadie los habla en ese momento, tabulas rasas donde escribir con libertad absoluta.
Ahí está el klingon. Una lengua imaginada en un programa de televisión. El lenguaje del enemigo en Star Trek. En una cinta (la VI - y sí, las ví todas) se menciona que uno no puede entender a Shakespeare si no lo lee en su idioma original: el klingon. Una broma tomada muy en serio. Tanto que era necesario tener la obra completa, lista para su montaje en ese idioma.
Y esta aquí.
Claro, una explicación más detallada y compleja del idioma (y en español) está en la Wikipedia, en su artículo sobre el idioma Klingon.
Y para muestra un botón: el ser o no ser en Klingonés:
Khamlet (Hamlet) III.i.55ff.

Khamlet:

taH pagh taHbe'. DaH mu'tlheghvam vIqelnIS.
quv'a', yabDaq San vaQ cha, pu' je SIQDI'?
pagh, Seng bIQ'a'Hey SuvmeH nuHmey SuqDI',
'ej, Suvmo', rInmoHDI'? Hegh. Qong --- Qong neH ---
'ej QongDI', tIq 'oy', wa'SanID Daw''e' je
cho'nISbogh porghDaj rInmoHlaH net Har.

Traducido por Nick Nicholas & Andrew Strader. KLI, 1995.

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