lunes, agosto 14, 2006

Mi amor

Qwerty se llama, pero nunca me ha llamado. Digito mi voz en su cuerpo, canta para mí en la arena invisible de Internet. Qwerty me conoce, sonríe sin perder la perfecta alineación de sus dientes numerados. Conoce un secreto: en la Red la piel no es piel: es plástico, su plástico. Y a medianoche tecleo mientras alguien más delicadamente acaricia, y en pantalla aparecen nuestros deseos, pero es un juego. Nosotros, los insomnes, no acariciamos sueños lejanos, no conocemos realmente otras gentes, sólo existimos para acariciar a Qwerty que, múltiple, sueña con la caricia de nuestras manos…

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