viernes, marzo 26, 2004

De nuevo en línea.

Este es la Anotación 001.

Acabé los engorrosos tramites de la línea telefónica, conecté mi vieja, viejísima IBM 486, miro su teclado lleno de migajitas (tengo la mala costumbre de roer galletas mientras escribo) y no hay nada que contar el día de hoy.
Estoy en un departamento sin más muebles que una mesa comprada a un pobre señor que cargaba con ella sepa dios desde donde, hay en otra habitación una pieza gruesa de hule espuma que será mi colchón, un montón de cobijas (a cuadros, of course, una es morada, otra gris) hay una lámpara que apunta al techo, una silla, en el baño una toalla y un paquete de papel higiénico.
Y yo.

Yo que no sé por que he dejado avanzar tanto esto. Aun no llego a los cuarenta y se supone que a los cuarenta uno entra en esas crisis de identidad que lo hacen buscar tener un carro rojo y perseguir 20añeras.
No estar en casas vacías escribiendo blogs no mas para comprobar que la línea funciona.

Bueno, no todas las casas están vacías en este edificio de apartamentos. Arriba vive la señora Julia con un numero aun indeterminado de hijos. Hasta abajo alguien que tiene un letrero de Mecánica Odontológica (que suena extraño pero seguro ha de ser braquets y esas cosas), a un lado hay otro departamento ese sí vacío (como este, hasta que llegué)
No conozco los demás. No sé quienes viven, sus nombres, sus rostros. Tal vez debiera presentarme. Tal vez no. Aun no lo decido.
Supongo que no me ha interesado conocer el contexto porque ignoraba si iba a hacerlo o no. Mientras me formaba en Teléfono de México, mientras trasladaba lo poco que tengo a mí alrededor, mientras miraba la llave que me dieron (el llavero tiene una figurita supongo que fue de moda por el plástico brillante y la delicadeza del acabado, pero no sé cuál es, sobre todo porque le falta la cabeza), mientras todo eso ignoraba si al final iba a estar, como estoy en este sitio, en este departamento.

304 A